Tradicionalmente estos restos solían quemarse en invierno, pidiendo el consabido permiso de quema y disponiendo de un sitio adecuado para ello.
Los inconvenientes de esta práctica son:
- Peligrosidad de cualquier hoguera por riesgo de incendio.
- Contaminación del aire por exceso de humos.
- Reducción de la visibilidad general en la zona de quema.
- Destrucción de nutrientes acumulados en hojas y corteza.
- Calva generada en el suelo donde se quema.
| Biotrituradora de restos de poda |